Para nosotros es muy importante que conozcas los casos que apoyas.
En esta sección podrás conocerlos, interactuar con ellos y ser parte de su proceso.

Yoshua Daniel, 5

Yoshua Daniel Guzmán Hernández es un niño de 5 años que necesita prótesis ocular ya que padece microftalmia y visión baja además de labio leporino. Él fue abandonado por su madre biológica debido a su condición sin embargo recibe el apoyo incondicional de Araceli Guadarrama, que sin ser su familiar se ha encargado de él.

Yoshua necesita tu apoyo para tener una infancia digna y feliz.

Andrea Silveyra, 19 años

Andrea es una chica de 19 años y vive en Durango. Ella padece desprendimiento de retina y a los 8 años perdió definitivamente la visión en el ojo derecho.

Su mayor deseo es tener una prótesis ocular pues se siente marginada, no considera ser «parte de los demás». Esto le ha dificultado la integración social en todos los ámbitos, le ha complicado la continuidad de sus estudios y le genera problemas de autoestima.

Ella tiene el sueño de estudiar medicina, ser una opción para «todas las Andreas» que como ella, necesitan apoyo.

Gracias a tu apoyo y al del restaurante China Girl, Andrea ya tiene su prótesis ocular.

¡Con tu apoyo ella lo logró!

Carlos Madrigal, 78 años

Carlos Madrigal tiene 78 años y vive en la Ciudad de México. Él perdió su ojo izquierdo a la edad de 5 años debido a un tumor que amenazaba con llegar al otro ojo. Desde entonces, ideó maneras de lidiar con la pérdida de su ojo. Él mismo fabricó sus prótesis con hueso de mango, suela de zapato y hasta con cucharas. Esto a pesar de ser muy ingenioso, le causaba infecciones e incomodidad física.

Gracias a los generosos donativos que recibimos, Carlos obtuvo una prótesis maxilofacial completa que le evita infecciones, incomodidades y sobre todo, le permite estar contento con su apariencia.


¡Esto fue gracias a tus donativos!

Santiago Beade, 42 años

Santiago se dedica al campo en el municipio de Santa María Xuchapa en el estado de Puebla.

A los 38 años es cuando comenzó con sus problemas de visión y al ser mal diagnosticado y consecuentemente, mal tratado, perdió gran parte de su ojo.

Gracias al inmenso apoyo que ha recibido por parte de Fernando Santibáñez (su padrino de prótesis) y Fundación In Your Eyes, Santiago ya puede mirar su rostro sin miedo a encontrarse incompleto.